Hola a todos/as:
Les presento el siguiente trabajo, que pretende ser una síntesis del texto “La Sociedad de la Ignorancia” del autor Antoni Brei (2019), realizado para la asignatura Técnicas de Presentación y Comunicación del Doctorado en Investigación y Educación de UNICEPES.
El autor desarrolla inicialmente el concepto popular denominado “La sociedad del conocimiento”, exponiendo la contradicción que existe en la sociedad actual dado el escaso interés por el “conocimiento” en sí mismo, y la importancia desmedida entregada al dominio de todo aquello que solo es práctico o útil en el mundo laboral. En cuanto al origen del término, se menciona su surgimiento a finales de la década del 60 por la introducción del “conocimiento” en la economía y su posterior mercantilización, quitándole importancia a la cantidad o calidad de este y relevando su éxito a la capacidad de generar riqueza.
Por otra parte, el concepto “sociedad del conocimiento”
vincula y da por hecho la relación entre individuo y conocimiento. No obstante,
para que exista conocimiento, nuestro cerebro debe realizar procesos mentales
complejos que implican recibir información a través de nuestros sentidos,
procesar dicha información haciendo uso de nuestros conocimientos previos, para
luego entender e interpretar nuestra existencia y lo que nos rodea. Además, la
información requerida para generar conocimiento puede presentarse de diferentes
formas, donde es importante destacar aquella que se presenta como “saber”
producto del trabajo de elaboración de una mente pensante, que al ser estudiado
y entendido tendrá la potencialidad de transformarse en conocimiento.
En el presente, nuestra mentalidad occidental y acervo
cultural, nos plantea que sólo a través de la razón se puede acceder al
conocimiento de la realidad, atribuyéndole el éxito del desarrollo de la
civilización, a dicha relación. Con todo lo anterior, y luego de una reflexión el
término correcto que nos describiría como sociedad en la actualidad sería el de
“Sociedad de los saberes productivos”, donde el grado de asimilación de dichos
saberes determinarán hasta qué punto somos efectivamente una “sociedad del
conocimiento”. Aquí podemos encontrar conocimientos de bajo contenido reflexivo
(el que se adquiere a partir de muchas horas de conexión a internet, por
ejemplo), conocimiento altamente especializado (que se adquiere con la
finalidad de realizar actividades complejas) y finalmente el conocimiento
utópico vinculado a lo que se plantea intrínsecamente en el concepto de
sociedad del conocimiento (que se adquiere a través de la razón como medio para
explicar la realidad).
El último de estos, es cada vez menor, considerando que la
tecnología nos ha permitido vivir en una sociedad de la información y del
saber, acumulando grandes volúmenes de información, pero transformándonos cada
vez en individuos más ignorantes, lo que podría significar que el concepto que
en verdad nos define en la actualidad es el de “Sociedad de la ignorancia”.
El autor menciona que la construcción de esta “Sociedad de la
ignorancia”, ha sido involuntaria, y más bien fruto de nuestra evolución. Las
herramientas tecnológicas nos permiten acumular información a tasas de
crecimiento exponenciales y además existen múltiples herramientas de acceso al
conocimiento. El problema fundamental radica entonces en la dificultad para
identificar el tipo de información que es importante y fiable, y ante la
imposibilidad de lograr este cometido hemos renunciado al conocimiento para dar
paso a la aceptación de las visiones prefabricadas que se nos entregan en la
red. Otro factor importante, son las nuevas formas de comunicación como
herramientas de acceso al conocimiento. Un ejemplo de esto es la televisión,
centrada en entregar entretención pasiva y utilizada para evadir la realidad
fundamentalmente, pero incapaz de generar reflexiones intelectuales profundas
en la audiencia.
No obstante, en el siglo XXI la televisión ha pasado a un
segundo plano, y las generaciones más jóvenes la han reemplazado por formas de
comunicación montadas en la red, donde existe la posibilidad de ser
consumidores y productores de contenido a la vez. Lo anterior ha expandido nuestras
facultades cognitivas y comunicativas, con lo cual debemos aceptar que cada vez
más nos transformamos en individuos con escasa capacidad de concentración, que
requieren de un ordenador para procesar información que de alguna manera pueda
ser entendida, además que existe una clara confusión en las nuevas generaciones
de conceptos como aprender, con actividades como recopilar, cortar y pegar
entre otras. Lo anterior nos muestra que, si bien existe mucho saber
disponible, esto no implica que seamos capaces como sociedad de sacar provecho
de él.
Otro punto importante, es la conexión permanente a
ordenadores y la multiplicidad de tareas que se realizan al mismo tiempo, que han
hecho a las personas más eficientes en lo productivo, pero la complejidad de
los procesos ha aumentado y también los volúmenes de información que debemos
manejar. Lo anterior, conduce a cuadros ansiosos, problemas para focalizarse y
centrarse en una tarea, generando reflexiones de escasa consistencia.
Adicionalmente, las posibilidades de mantener una comunicación permanente con
otras personas en la red (sobre todo en las generaciones más jóvenes), ha
producido adicciones y prácticas compulsivas, transformándonos en individuos que
cada vez más, se encuentran desconectados de la realidad, conviviendo y validándose
virtualmente a partir de publicaciones y fotografías que se comparten con personas
o grupos, que no se encuentran naturalmente cercanas.
Es indudable entonces, que la virtualidad tendrá una gran
influencia en las nuevas generaciones, dejando huellas profundas como puede ser
la cada vez más frecuente confusión entre realidad y virtualidad, y la
preocupante decisión de algunos de quedarse en ese plano artificial
interconectado, ignorando conscientemente lo que está fuera de él.
Finalmente, los dos factores mencionados (acumulación exponencial de información y las nuevas formas de comunicación), determinan la relación que tenemos con el saber y la capacidad para superar nuestra condición de ignorantes, esto debido a que no tenemos la posibilidad de ser personas sabias, y solo nos podemos limitar a ser expertos. Dichos expertos, son personas con un conocimiento profundo en algún campo específico, cuya labor es sustentar el crecimiento económico, trasladando todos sus hallazgos al terreno productivo. Lo anterior debido a que la producción de saber se ha relegado a instituciones que investigan, como universidades públicas y privadas, conformándose la maquinaria del conocimiento productivo que hoy conocemos, donde no se satisfacen inquietudes intelectuales, sino que se produce conocimiento especializado por el cual se paga o por el cual dichos expertos fueron contratados, manteniendo además a los grupos de investigadores aislados, incapaces de traspasar sus hallazgos a la sociedad.
Con todo lo anterior, el experto se ha transformado en un especialista en un campo muy limitado del saber, siendo muy ignorante en otros campos, donde fundamentalmente es parte de “la masa”. En general, las personas combinan aspectos de los tres, ocupando la masa la mayor parte de nuestro tiempo y espacio. Una característica de la masa es la ignorancia, ya que, pese a que se ha incrementado el nivel cultural, se ha reducido el analfabetismo y las personas cuentan con habilidades básicas para desenvolverse socialmente, la acumulación exponencial de información y las potencialidades de las herramientas tecnológicas, no han producido el mismo cambio exponencial cultural que nos debían situar en la sociedad del conocimiento. Al vivir más, el peso relativo de la formación inicial (aproximadamente 17 años en países más avanzados), disminuye, y los temarios educativos no nos ayudan en la problemática dado que forman parte de la maquinaria del saber productivo, que nos permitirá formar los expertos del mañana, generándose contradicciones valóricas difíciles de manejar.
Adicionalmente, lo más complejo de lo anteriormente tratado,
es que la ignorancia en la actualidad se ha normalizado y ha adquirido un
protagonismo creciente, realimentándose con el papel que juegan los medios de
comunicación que entregan entretenimiento pre digerido y el uso de herramientas
cada vez más sofisticadas que nos hacen más diestros, pero no más conocedores, reforzando el concepto de "sociedad de la Ignorancia".
Muchas gracias por llegar hasta este punto y si tienes comentarios, te leo y respondo para ver en que puntos coincidimos o estamos en desacuerdo con el autor.
Saludos.